Puerto Social: Comunidad logística fortalece alianzas entre concesionarios y autoridades portuarias

Puerto Social volvió a poner en primer plano un tema que define la competitividad portuaria: la coordinación real entre concesionarios, servicios públicos y la empresa portuaria. En una nueva jornada de trabajo, actores del ecosistema marítimo-portuario avanzaron en acuerdos de gobernanza, reglas de funcionamiento y prioridades operativas, con foco en eficiencia, seguridad y sostenibilidad de la cadena logística.

Puerto Social y la lógica de una “mesa única” para la cadena logística

La dinámica portuaria moderna ya no se explica solo dentro del perímetro del terminal. La performance de un puerto depende de lo que ocurre antes y después del gate: la llegada escalonada de camiones, la coordinación con fiscalizaciones, la disponibilidad de información, los tiempos de atención y la relación con el entorno urbano. Por eso, la instalación de comunidades logísticas ha ido ganando peso como herramienta de coordinación público-privada, con una agenda que mezcla gestión diaria y planificación de mediano plazo.

En el caso del Puerto de Iquique, este enfoque se ha formalizado mediante una comunidad logística que reúne a concesionarios, operadores, organismos públicos y actores vinculados al comercio exterior. La empresa portuaria ha planteado que el objetivo es construir una red colaborativa que eleve la eficiencia y la integración territorial, y que permita sostener el diálogo como política permanente, no como respuesta reactiva a picos de demanda.

El trasfondo es operacional. Cuando la coordinación falla, se multiplican los “cuellos de botella” invisibles: filas fuera del recinto, ventanas de atención mal sincronizadas, duplicidades documentales, inspecciones que se superponen o se concentran en franjas horarias críticas. Además, ese desorden tiende a escalar hacia la ciudad-puerto, aumentando la fricción con residentes, transporte local y servicios urbanos. Por eso, el valor de estas instancias no está en el anuncio, sino en su capacidad de convertir acuerdos en rutinas.

Estatutos, gobernanza y roles: el paso que define continuidad

Uno de los hitos recientes fue la aprobación de estatutos y la discusión de roles de gobernanza. Este punto es clave porque define cómo se toman decisiones, cómo se priorizan iniciativas y cómo se mide el avance. Sin reglas claras, las mesas se vuelven informativas y pierden poder operativo. Con estatutos, en cambio, se habilita una agenda sostenida, con responsabilidades y mecanismos para sumar actores sin perder orden.

Desde la empresa portuaria se destacó que la meta es transitar hacia una gobernanza más robusta, que mejore coordinación, eficiencia y sostenibilidad. Ese enfoque busca anticipar conflictos, reducir tiempos de espera y ordenar flujos, especialmente en periodos de alta demanda. También permite discutir con más profundidad temas estructurales, como infraestructura de apoyo, interoperabilidad digital y medidas de seguridad integral.

Mapa de temas priorizados en la agenda colaborativa
EjeQué se busca mejorarImpacto esperado
GobernanzaEstatutos, roles y continuidad de trabajoDecisiones más rápidas y agenda estable
Accesos y flujosCirculación, ventanas horarias, coordinación de demandaMenos congestión y mejores tiempos de atención
SeguridadGestión de emergencias y riesgos de cargasMayor resiliencia y continuidad operacional
DigitalizaciónInteroperabilidad, datos compartidos, trazabilidadMenos fricción documental y decisiones con datos
SostenibilidadMejores prácticas, ordenamiento territorial, relación puerto-entornoOperación más armónica y licencia social más sólida

El desafío visible de coordinar operación y ciudad-puerto

En la práctica, la coordinación se vuelve tangible en la infraestructura y en la forma en que se mueven los flujos. Grúas, patios, gates y vialidad no son solo activos físicos: son puntos donde convergen decisiones de múltiples actores. Cuando la información llega tarde o se fragmenta, la infraestructura “se achica”. En cambio, cuando hay coordinación, la misma capacidad rinde más, porque disminuyen tiempos muertos y se evitan acumulaciones.

Grúas pórtico en terminal de contenedores, referencia visual a coordinación logística y eficiencia portuaria

Grúas pórtico y operación de contenedores: una cadena eficiente depende de gobernanza logística, datos compartidos y coordinación público-privada.

Plan Logístico Colaborativo: el marco que empuja interoperabilidad y coordinación

Un componente relevante de la agenda es la alineación con el Plan Logístico Colaborativo (PLC), una política impulsada por el Estado para mejorar eficiencia, coordinación y competitividad del sistema logístico nacional. El PLC nació en el contexto de la pandemia, cuando la continuidad operacional se volvió crítica, y ha evolucionado como herramienta de coordinación público-privada que cruza puertos y otros nodos estratégicos.

En términos operativos, el PLC se traduce en iniciativas concretas: gestión de congestión en accesos, seguridad integral, continuidad operacional y facilitación del comercio exterior. También empuja el uso de indicadores y mecanismos de seguimiento, porque sin medición no hay mejora sostenible. Para las comunidades logísticas, esto suele significar pasar de conversaciones generales a compromisos verificables, con responsables, plazos y métricas.

En sesiones recientes se han abordado asuntos que, aunque suenan técnicos, se sienten en toda la cadena. Por ejemplo, la revisión de avances para mejorar la circulación en accesos al recinto, con foco en descongestión vial y eficiencia operativa. También se han incorporado aprendizajes desde ejercicios de emergencia vinculados a sustancias peligrosas, un tema sensible en puertos multipropósito, donde conviven distintos tipos de carga.

Por qué estas alianzas importan para el comercio exterior y la supply chain

La lógica de una comunidad logística no es decorativa. Cuando funciona, mejora la predictibilidad. Y la predictibilidad es un activo para la supply chain. Un exportador o importador no solo necesita tarifas competitivas; necesita certeza sobre ventanas de atención, plazos, coordinación documental y respuesta ante incidentes. Lo mismo aplica para transportistas, agencias, depósitos y fiscalizaciones.

Además, la competitividad hoy se juega en el “costo total” de mover carga. Eso incluye esperas, inspecciones, reprocesos y desvíos. Una mesa de coordinación bien diseñada puede reducir fricciones sin necesidad de grandes obras, simplemente ordenando información, sincronizando horarios y acordando protocolos. En paralelo, también puede priorizar inversiones con mejor evidencia, porque identifica dónde se pierde tiempo y por qué.

La empresa portuaria ha reportado que el desempeño portuario ha mostrado dinamismo en 2025, y que la agenda colaborativa se vuelve más relevante cuando crece la transferencia. En ese escenario, la coordinación deja de ser “mejor práctica” y se transforma en requisito de continuidad. Si la demanda aumenta y la coordinación no acompaña, la congestión aparece primero en accesos y luego se propaga a patios, fiscalizaciones y ciudad.

Lo que viene: continuidad, datos y un portafolio de medidas verificables

Hacia adelante, el desafío central es sostener la cadencia de trabajo y convertir acuerdos en resultados medibles. Eso implica priorizar un portafolio acotado de medidas, con impacto claro y responsables definidos. También exige mejorar el intercambio de datos entre actores, porque la coordinación logística moderna depende de información anticipada, trazabilidad y alertas tempranas.

La proyección de estas mesas suele consolidarse cuando se combinan tres elementos: gobernanza formal, agenda operativa y vínculo con políticas nacionales como el PLC. Esa combinación permite evitar que la coordinación dependa de personas o coyunturas. En un sistema portuario donde conviven concesiones, fiscalizaciones y múltiples actores, esa continuidad suele ser el diferencial entre un puerto que “resiste” la demanda y uno que la convierte en competitividad.

Las próximas sesiones estarán marcadas por el seguimiento de compromisos, la incorporación de nuevos actores y la discusión de mejoras que reduzcan fricciones en accesos, procesos y coordinación institucional. El objetivo operativo es simple de enunciar y difícil de ejecutar: que la carga fluya con menos espera, más seguridad y mayor previsibilidad, incluso cuando la demanda sube.

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