Las exportaciones no tradicionales iniciaron 2025 con un avance sobre el 5% en el primer trimestre, mientras los servicios aceleraron con fuerza y ampliaron su presencia en mercados regionales. El repunte combina factores de demanda, temporada de envíos y una cadena logística que opera con mayor exigencia en puertos y aduanas.
Exportaciones no tradicionales: el impulso del primer trimestre
El primer trimestre de 2025 dejó una señal clara en el comercio exterior. El valor total exportado llegó a US$ 27.048 millones y creció 5,9% frente al mismo periodo del año anterior. En ese resultado destacaron los envíos no tradicionales, que sumaron US$ 13.334 millones y avanzaron 6,3%. El registro marcó un máximo para un trimestre comparable.
El concepto de exportaciones no tradicionales agrupa bienes que, por definición estadística, no se apoyan en los grandes rubros históricos de alta concentración. Por eso, su evolución suele anticipar cambios en canastas, nuevos proveedores y diversificación de destinos. Además, suele reflejar con rapidez los cambios en logística portuaria, porque combina carga refrigerada, graneles menores, contenedores y productos con ventanas cortas de despacho.
El desempeño del trimestre también coincide con un entorno internacional de mayor competencia. Los compradores hoy comparan costos, tiempos y trazabilidad. En ese marco, el valor ya no depende solo del precio. Depende también de cumplir plazos, mantener la cadena de frío y reducir incidentes en la supply chain.
Servicios exportados: salto de dos dígitos y más demanda regional
Las exportaciones de servicios mostraron un crecimiento aún más visible. En el primer trimestre, SUBREI reportó US$ 862 millones, con un alza de 28% y un máximo para un periodo similar. La cartera incluyó 172 prestaciones, y más de la mitad creció en comparación anual.
En paralelo, ProChile también describió un avance de servicios en su medición “No Cobre–No Litio”, con un total de US$ 786 millones y una variación cercana al 29%. La diferencia entre ambos totales responde a alcances estadísticos y cortes de análisis. Sin embargo, ambos coinciden en el patrón: el sector servicios ganó espacio en el mix exportador y se expandió con rapidez.
Este desempeño tiene un ángulo logístico relevante. Parte de los servicios exportados se “mueve” con personas, datos y plataformas. Aun así, la infraestructura física también influye. Transporte, mantenimiento y soporte técnico dependen de conectividad, tiempos de frontera y cumplimiento documental.
Qué productos empujan las exportaciones no tradicionales
El crecimiento de las exportaciones no tradicionales se explica por una canasta amplia. SUBREI enumeró alzas en productos agroindustriales, pesca y manufacturas con valor agregado. La lista incluye cerezas, salmónidos, jibia, paltas, nectarines, jurel y carne de ave, además de arándanos y moras congeladas, purés y jugos.
En paralelo, ProChile destacó el desempeño de envíos “No Cobre–No Litio”, con crecimientos ligados a cerezas frescas, salmón y trucha, uvas y servicios. Este patrón confirma un punto: el mayor dinamismo no se concentra en un solo rubro. Se distribuye en cadenas productivas con distintas necesidades de transporte y almacenamiento.
- Alimentos y fruticultura: mayor peso estacional y alta dependencia de cadena de frío.
- Pesca y acuicultura: demanda estable, con exigencias sanitarias y trazabilidad.
- Manufacturas y químicos: logística más flexible, pero con foco en certificaciones y tiempos aduaneros.
Este mix también refuerza la importancia de los puertos chilenos como plataforma multipropósito. La operación debe manejar contenedores reefer, carga consolidada, inspecciones y ventanas de embarque acotadas. Por ello, pequeñas fricciones en aduanas o en coordinación logística se reflejan rápido en costos.
Puertos, logística portuaria y aduanas bajo mayor exigencia
El avance exportador no ocurre en el vacío. Se apoya en una cadena logística que debe responder a estacionalidad y variación de demanda. Cuando crece el volumen de fruta fresca y congelados, sube la presión sobre depósitos, inspecciones y coordinación de turnos. También crece la demanda por contenedores refrigerados y disponibilidad de energía en terminales.
Las aduanas cumplen un rol crítico en este escenario. La velocidad de despacho y la calidad documental impactan el lead time total. Un retraso pequeño puede cambiar la vida útil comercial de un producto perecedero. Por eso, las empresas tienden a reforzar trazabilidad, clasificación arancelaria y consistencia en certificados, especialmente cuando trabajan con múltiples destinos.
El foco en supply chain también se traslada a seguros y financiamiento. Muchos contratos ajustan condiciones cuando suben los riesgos logísticos. En bienes no tradicionales, ese efecto aparece con mayor intensidad porque los márgenes suelen ser más sensibles y la competencia es más amplia.
Diversificación de destinos y señales de geopolítica comercial
SUBREI informó que las exportaciones no tradicionales llegaron a 160 destinos y crecieron en 102 de ellos. El dato refuerza la idea de diversificación real y no solo concentrada en uno o dos mercados. Además, el 92,4% de estos envíos se dirigió a economías con acuerdos comerciales vigentes.
En la distribución por destinos, China y Estados Unidos lideraron los embarques del periodo, seguidos por el bloque CPTPP, la Unión Europea y Mercosur. ProChile, por su parte, subrayó alzas hacia Europa, América Latina (sin México) y África, con crecimientos relevantes y mayor participación dentro del total exportado.
Estas señales se leen también en clave geopolítica. En un ciclo de mayor incertidumbre comercial, los compradores valoran la continuidad de suministro y la estabilidad regulatoria. Por eso, los acuerdos de comercio exterior y la facilitación fronteriza influyen en decisiones de compra, incluso cuando el producto compite por precio.
Servicios: asesorías, tecnología, mantenimiento y transporte
El salto de servicios en el trimestre combinó rubros de alta demanda corporativa con actividades técnicas. SUBREI ubicó entre los principales servicios exportados las asesorías en gestión administrativa, mantenimiento y reparación de aparatos aéreos, hosting de sitios web y asesorías en marketing y tecnologías de la información.
ProChile detalló un crecimiento fuerte en administración, asesorías e investigación y desarrollo. También destacó servicios financieros, transporte y el sector audiovisual. Esta mezcla sugiere una cartera donde conviven servicios intensivos en capital humano con servicios asociados al movimiento de personas y carga.
El transporte, aunque representa una fracción menor del total, actúa como puente con la logística portuaria y el comercio exterior. En la práctica, un aumento de servicios exportados puede elevar demanda por soluciones de gestión, trazabilidad y soporte para operaciones internacionales. Ese vínculo aparece con fuerza cuando las empresas integran tecnología a su supply chain.
Economía, sostenibilidad y el “costo total” de exportar
El Banco Central señaló que el crecimiento del primer trimestre se explicó en gran parte por las exportaciones. Ese contexto macro suele influir en expectativas de inversión y en decisiones de capacidad logística. Cuando la economía se apoya más en el sector externo, los cuellos de botella del comercio exterior pasan al centro de la agenda.
Al mismo tiempo, los mercados han elevado exigencias de sostenibilidad. Muchos compradores piden más información sobre origen, huella logística y estándares de cumplimiento. En bienes no tradicionales, esa presión convive con la exigencia de velocidad. Esto empuja a medir mejor el costo total de exportar, más allá del flete: energía, almacenamiento, tiempos y riesgos.
Qué mirar en lo que resta de 2025
En las próximas mediciones, el mercado observará si el impulso de las exportaciones no tradicionales se sostiene con la misma amplitud de destinos. También revisará la evolución de servicios, porque su expansión suele depender de contratos y continuidad de demanda. En paralelo, la logística portuaria seguirá como variable sensible, sobre todo en temporadas de alto movimiento.
El trimestre dejó un dato estructural: el dinamismo exportador no se concentra solo en un producto. Se reparte entre bienes diversificados y una cartera de servicios que gana volumen. Esa combinación puede seguir moviendo el pulso del comercio exterior, con impactos directos en aduanas, puertos chilenos y planificación de la supply chain.























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