La recaudación aduanera 2025 volvió a confirmarse como una pieza estructural del ingreso fiscal. Entre enero y marzo, los controles y procesos asociados al comercio exterior permitieron recaudar US$ 4.173 millones, con un alza de 6,4% frente al mismo periodo de 2024. El dato pone foco en dos variables que suelen moverse juntas: el volumen de importaciones y la eficiencia con que circulan documentos, inspecciones y pagos en la cadena logística.
Un número que pesa en el fisco y en la economía real
La cifra no se explica solo como “más recaudación”. También funciona como termómetro de actividad. Cuando crece la importación, crecen bases imponibles. Y cuando el sistema procesa más operaciones con menos fricción, se acelera la caja fiscal.
Según antecedentes divulgados desde el ecosistema aduanero, el Servicio Nacional de Aduanas aporta alrededor de un 30% de la recaudación tributaria total. Ese peso se origina en tributos asociados a la internación de mercancías y a consumos específicos vinculados a combustibles y otros productos.
Para el comercio exterior, la recaudación también refleja disciplina operativa. Los pagos y validaciones se apoyan en documentación aduanera, trazabilidad y coordinación con recintos portuarios, pasos fronterizos y carga aérea. Por eso, cualquier cuello de botella afecta costos logísticos y, además, altera la velocidad del ciclo de importación.
Recaudación aduanera 2025: de dónde provienen los ingresos
El componente dominante de la recaudación proviene del Impuesto al Valor Agregado (IVA) asociado a importaciones. En el primer trimestre, el IVA representó 88,5% del total, seguido por el impuesto al petróleo diésel (5,1%), derechos ad valorem (4,1%), impuesto a las gasolinas automotrices (1,6%) e impuestos al tabaco, cigarros y cigarrillos (0,3%).
Esta estructura importa porque conecta el debate tributario con la logística. Si el IVA explica casi nueve décimos del total, entonces el pulso de la importación y el valor CIF de mercancías inciden de manera directa. Además, la fiscalización reduce la subvaloración, mejora la clasificación y sostiene la trazabilidad del proceso, lo que protege la base tributaria.
Más importaciones, más caja: el vínculo directo con el comercio exterior
El incremento de 6,4% se lee junto con la dinámica del flujo comercial. En el primer trimestre, las importaciones totalizaron US$ 20.248,7 millones, lo que implicó un aumento de 7,5% frente a igual lapso del año anterior. En paralelo, las exportaciones alcanzaron US$ 27.549 millones, con un alza de 5%.
Cuando entran más bienes al país, crecen bases imponibles y también aumentan los desafíos operativos. Los sistemas deben absorber más declaraciones, más revisiones, y más coordinación con terminales. Por ello, la logística portuaria y la capacidad de fiscalización suelen determinar si el aumento de actividad se transforma en fluidez o en congestión.
Además, en un escenario de incertidumbre internacional, el comercio exterior puede cambiar por shocks de precios o por reconfiguración de rutas. La geopolítica influye en fletes y tiempos, y eso termina afectando costos. Sin embargo, los tributos a la importación se sostienen en la valoración y el registro correcto, así que la trazabilidad mantiene relevancia incluso cuando el escenario externo se mueve.

Recaudación aduanera 2025 y cadena logística: dónde se juega la eficiencia
En la práctica, la recaudación no “aparece” por sí sola. Se construye operación por operación. Cada importación requiere clasificación arancelaria, valoración, y pagos. Además, intervienen autorizaciones, revisiones documentales y, cuando corresponde, aforos o controles no intrusivos.
Aquí se cruzan tres planos. Primero, el tributario, porque el IVA y los derechos ad valorem dependen de bases imponibles correctas. Segundo, el operativo, porque los puertos chilenos y sus accesos deben mover la carga sin perder ventanas. Tercero, el tecnológico, porque la interoperabilidad entre sistemas reduce duplicación y baja el riesgo de errores.
Si un sistema retrasa validaciones, el impacto llega a la cadena completa: camiones, depósitos, agencias y operadores. Por eso, cuando se discute facilitación del comercio, se discute también competitividad. Y cuando se discute competitividad, se discute cómo la autoridad administra riesgo sin detener el flujo.
Qué factores pueden mover la recaudación en los próximos trimestres
La composición del trimestre sugiere que el IVA seguirá siendo la variable central. Por ello, cualquier cambio en consumo interno, tipo de cambio o costo de importación tiende a reflejarse en recaudación. Además, un alza o baja en combustibles también mueve impuestos específicos como diésel y gasolinas.
También pesa la presión por cumplimiento, en especial en envíos de alto volumen y consideración de comercio electrónico. Una parte del debate público se concentra en cómo se fiscalizan paquetes y cómo se reduce evasión. En 2025, además, se anunciaron cambios normativos y operativos vinculados a la aplicación del IVA a ventas remotas de bienes ubicados en el extranjero hasta cierto umbral, con impacto potencial sobre la forma de recaudar y sobre procesos de internación.
En paralelo, el escenario internacional empuja ajustes en supply chain. Cambian tiempos de tránsito, cambian costos de flete, y cambian decisiones de inventario. Esos movimientos suelen alterar el “mix” de importación, lo que después se refleja en recaudación por rubro y por tipo de operación.
Más allá del dato: por qué el desglose importa
Un total agregado es útil, pero el desglose explica riesgos y oportunidades. Si el IVA concentra casi todo, entonces la prioridad de política pública suele apuntar a mejorar trazabilidad y cumplimiento. A la vez, el rol de los derechos ad valorem muestra cuánto importa la clasificación correcta y la valoración consistente.
En un contexto donde se habla de sostenibilidad, la discusión también toca eficiencia. Cada día extra por fricción documental implica más movimientos, más tiempos de espera y, por tanto, más emisiones asociadas a logística. De este modo, la facilitación del comercio puede aportar a sostenibilidad si reduce detenciones sin afectar controles.
Con el primer trimestre cerrado, el seguimiento del año se concentrará en dos preguntas concretas: si el crecimiento de importaciones se mantiene y si la fiscalización sostiene consistencia del dato. En ambos casos, la señal final no se verá solo en recaudación, sino también en tiempos logísticos, trazabilidad y predictibilidad del sistema.






















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