Fletes Asia–EE.UU. ceden y navieras presionan alzas FAK hacia Europa

Contenedores y buque portacontenedores: fletes Asia–EE.UU. y alzas FAK hacia Europa
Los fletes spot desde Asia hacia EE.UU. siguen corrigiendo a la baja, mientras las navieras intentan recomponer el “piso” tarifario con alzas FAK desde el Lejano Oriente hacia Norte de Europa y el Mediterráneo. La divergencia se explica por demanda más fría en el transpacífico, sobrecapacidad y, al mismo tiempo, mayores costos y desvíos en la ruta Asia–Europa vinculados al Mar Rojo.

Transpacífico: spot a la baja con más presión competitiva

Las tarifas desde Asia hacia EE.UU. mantienen una tendencia descendente desde mediados de año. En la práctica, el mercado combina oferta abundante y una demanda más moderada que la observada en 2021–2022. Por eso, los cargadores han ganado espacio para renegociar condiciones en spot y en acuerdos de corto plazo.

Los índices de referencia reflejan esa dinámica. En la ruta Shanghái–Los Ángeles, el World Container Index (WCI) de Drewry se ha ubicado en torno a US$2.300/FEU en lecturas recientes. A su vez, Shanghái–Nueva York se ha movido cerca de US$3.250/FEU, también con descensos semana a semana.

En paralelo, el Shanghai Containerized Freight Index (SCFI) muestra correcciones similares. Para la costa oeste, se han observado niveles en torno a US$1.800/FEU. Para la costa este, el rango ha estado cerca de US$2.600/FEU. Así, el transpacífico se mantiene como el corredor donde la competencia por carga es más intensa.

Asia–Europa: carriers empujan FAK para subir el piso

En contraste, las conexiones desde Asia hacia Europa han mostrado intentos de estabilización y alzas selectivas. Varias navieras comunicaron nuevas tablas FAK (Freight All Kinds) para embarques desde el Lejano Oriente hacia Norte de Europa y el Mediterráneo, con vigencia desde la segunda quincena de noviembre.

Los anuncios han apuntado a niveles cercanos a US$2.700/FEU hacia puertos del Norte de Europa. Para el Mediterráneo, se han planteado bandas del orden de US$3.000–3.200/FEU. Además, algunas líneas buscan fijar referencias más altas, en torno a US$3.000–3.650/FEU, para llegar con mejor posición a la temporada de negociación 2026.

En los índices spot también se ve una señal distinta a la del transpacífico. Por ejemplo, el WCI ha mostrado repuntes moderados en tramos como Shanghái–Róterdam y Shanghái–Génova, con variaciones semanales acotadas. En consecuencia, la lectura Europa no es de “rally”, sino de un intento por defender tarifas en un contexto todavía frágil.

Por qué divergen: sobrecapacidad global y efecto Mar Rojo

El mercado sigue condicionado por la entrega de nueva capacidad a la flota. Ese ingreso de buques aumenta la oferta de espacios y obliga a redistribuir servicios entre corredores. Sin embargo, la presión no se siente igual en todas las rutas. En el transpacífico, la oferta se mantiene amplia y la demanda final en EE.UU. no ha absorbido ese exceso.

En Asia–Europa, en cambio, el Mar Rojo ha añadido costo y tiempo. Los desvíos por el Cabo de Buena Esperanza elevan millas navegadas y consumo, y además alteran rotaciones. Por lo mismo, los carriers aprovechan ventanas de tensión operacional para probar alzas FAK y recargos.

Aun así, el éxito de esas alzas depende de la disciplina de oferta. Si aumentan los blank sailings o se ajustan rotaciones, el piso puede sostenerse. En cambio, si vuelve capacidad a la ruta o cae la demanda, el mercado tiende a “descontar” los anuncios.

Contratos 2026: EE.UU. con más margen; Europa con más incertidumbre

Esta brecha empieza a trasladarse a la negociación de contratos anuales. Para importadores en EE.UU., el escenario actual favorece acuerdos en niveles más competitivos. Además, aparecen ajustes finos en recargos y mayor flexibilidad de servicios, porque las navieras compiten por asegurar volumen.

Para Europa, el panorama es más mixto. Los anuncios FAK buscan fijar referencias altas, pero el cargador debe contrastar “tarifa publicada” con transacciones efectivas. En paralelo, el riesgo de disrupción sigue siendo un componente de precio. En esa línea, revisa el análisis de Xeneta sobre incertidumbre de fletes 2026, donde el desvío y la red pesan tanto como la tarifa base.

Para planificación operativa, conviene separar tres capas: tarifa base (spot/FAK), recargos (PSS, seguridad, bunker) y confiabilidad (tiempos de tránsito y rol de hubs). Por ejemplo, un PSS puede mover el costo total sin cambiar el spot. Como referencia, mira el PSS de CMA CGM desde Norte de Europa hacia WCSA.

Qué monitorear: índices, redes y cambios de rotación

En las próximas semanas, la señal clave será si el transpacífico logra estabilizarse o si continúa la corrección. Para Europa, el foco estará en si los FAK anunciados se convierten en transacciones sostenibles. En ambos casos, el termómetro seguirá siendo la lectura semanal de WCI y SCFI, junto con anuncios de capacidad.

También conviene vigilar ajustes de red que anticipan presión en tarifas y espacio. En particular, los cambios por estacionalidad y calendario pueden mover disponibilidad. Para contexto de rotaciones, revisa los cambios de Maersk por Año Nuevo Chino y, en Europa, la omisión de Southampton por ONE en AT1. Además, mira el ajuste de rotación TSX de Hapag-Lloyd, porque estos movimientos suelen anticipar cómo se “acomoda” la capacidad.

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