Los cuellos de botella en rutas nacionales: análisis crítico

Los cuellos de botella viales dejaron de ser un problema “de horas punta”. En 2025, afectan productividad, seguridad y costos logísticos. El impacto se siente en rutas estructurales, accesos a puertos y pasos fronterizos. El resultado es una cadena más lenta y más cara, incluso cuando la demanda no está en máximos.

Cuellos de botella viales: por qué el problema es sistémico

Un atasco no es solo una fila. Es un “shock” para la supply chain. El camión pierde ventana. El terminal recibe fuera de horario. El depósito se satura. Y el costo se amplifica. Cada minuto de espera también aumenta consumo y emisiones. Además, erosiona la confianza en los plazos.

En Chile, los cuellos de botella viales combinan tres capas. La primera es infraestructura. Hay tramos que quedaron chicos para el flujo actual. La segunda es operación. Faltan herramientas que ordenen turnos, accesos y contingencias. La tercera es riesgo. Incluye clima, siniestros y seguridad en carretera.

Este análisis se centra en rutas nacionales y nodos que condicionan el movimiento de carga. También conecta el problema con comercio exterior. En especial, con el desempeño de puertos y aduanas. Puedes revisar más contenidos relacionados en Logística y Comercio exterior.

Dónde se concentran los cuellos de botella en rutas nacionales

El primer foco es el eje longitudinal. La Ruta 5 articula industria, centros de consumo y puertos. Cuando un tramo urbano o interurbano colapsa, el efecto se traslada en cadena. Por eso, las ampliaciones a terceras pistas aparecen como respuesta recurrente. Sin embargo, una ampliación parcial puede aliviar un punto y trasladar presión al siguiente.

El segundo foco son accesos portuarios. El cuello no siempre está en el muelle. Suele estar en la última milla. Ahí entran cruces urbanos, intersecciones y patios. Cuando falla la coordinación, la congestión se vuelve estructural. Esto conecta con lo que ocurre en el litoral central y con el sistema portuario en general.

El tercer foco son pasos fronterizos. El caso más sensible para carga es el Paso Los Libertadores. Cada cierre por clima o contingencia genera acumulación. Luego, la normalización toma días. Esa variabilidad agrega costo y obliga a planificar con “colchón”. El colchón es inventario y es dinero.

Tránsito de carga en ruta nacional: los cuellos de botella viales elevan tiempos de viaje y costos logísticos en Chile durante 2025.
Transporte de carga en ruta: los cuellos de botella viales se traducen en esperas, mayor consumo y presión sobre la planificación logística.

Ruta 5: el dilema de ampliar capacidad sin mover el problema

La ampliación de capacidad suele presentarse como solución directa. Y lo es, cuando el tramo correcto se interviene con continuidad. Sin embargo, si el proyecto es acotado, el sistema tiende a “correr” el cuello. El tráfico fluye más rápido hasta el siguiente punto crítico. Ahí vuelve el tapón.

En el eje sur, el programa de concesiones ha empujado obras de terceras pistas y mejoras de estándar. El objetivo declarado es descongestionar tramos de alta demanda y mejorar tiempos de viaje. Aun así, la efectividad final depende de cómo se integran accesos, enlaces y calles de servicio. Si la red secundaria no acompaña, el beneficio se diluye.

Paso Los Libertadores: el cuello que impone la cordillera

A diferencia de un tramo urbano, un paso fronterizo tiene restricciones físicas y climáticas. Eso limita soluciones rápidas. Los cierres por condiciones adversas son parte del escenario. Por lo mismo, el foco se desplaza a gestión: turnos, coordinación binacional, capacidad de atención y comunicación en tiempo real.

Medidas operativas han buscado reducir tiempos de espera. En algunos periodos se ha informado disminución relevante en demoras. El punto crítico es la estabilidad. Si una semana mejora y la siguiente colapsa, el usuario planifica para el peor caso. Ese peor caso es el que termina marcando tarifas.

Para monitoreo operativo, existen canales públicos de actualización de estado del complejo. Una referencia útil para el seguimiento de contingencias y habilitaciones es Transporte Informa.

Congestión urbana: cuando el cuello nace dentro de la ciudad

En 2025, la congestión urbana sigue siendo un multiplicador de costo. Las autopistas concesionadas y los ejes troncales concentran atochamientos en ventanas previsibles. Esa previsibilidad no siempre ayuda. Muchas operaciones de carga no pueden moverse de horario. Y, cuando lo hacen, trasladan ruido, seguridad y emisiones a otras franjas.

En distribución urbana, la discusión se ha ordenado con estrategias que apuntan a gestión de flota, selección de modos y planificación de rutas. El foco está en reducir viajes improductivos. Y, además, en ordenar la convivencia con la ciudad. Un marco técnico que se está usando en el debate es la Estrategia Nacional de Distribución Urbana de Mercancías.

Mapa crítico de cuellos: impacto logístico y tipo de riesgo
Nodo / corredorQué lo vuelve cuelloImpacto típico
Ruta 5 (tramos de alta demanda)Capacidad insuficiente + enlaces críticosDemoras, más consumo, pérdida de ventanas
Accesos portuariosÚltima milla urbana + coordinación de turnosFilas, saturación de patios, costos por espera
Los LibertadoresClima + capacidad de atención + picosAcumulación de camiones y reprogramación
Red urbana (autopistas y ejes troncales)Atochamientos recurrentes + restriccionesCostos por hora y menor confiabilidad

El costo real: por qué el cuello es dinero y también riesgo

El costo de un cuello no es solo el combustible. Es la hora hombre. Es la depreciación. Es el seguro. Y es la oportunidad perdida. Cuando la operación se vuelve incierta, el sistema se cubre. Esa cobertura es inventario adicional. También son ventanas más largas. Y, en algunos casos, son rutas alternativas más caras.

A esto se suma el componente de seguridad vial y siniestros. Un evento en una ruta estructural puede cortar el flujo por horas. Luego, el “efecto acordeón” se arrastra. Por eso, la resiliencia operativa importa tanto como la obra física.

En transporte pesado, el diagnóstico de obstáculos suele repetirse: congestión vial, brechas de infraestructura para alto tonelaje y limitaciones de planificación. En 2025, este debate también incorpora tecnología y gestión de flota. La discusión no es solo “más carretera”. Es “más operación inteligente”.

Qué mirar en 2025: señales que muestran si el sistema mejora

Para evaluar si los cuellos de botella viales se están reduciendo, hay señales simples. Primero, tiempos de viaje y su variabilidad. Segundo, tasa de cumplimiento de ventanas en accesos críticos. Tercero, regularidad en pasos fronterizos. Cuarto, incidentes de seguridad y su impacto operacional. Quinto, coordinación digital con terminales y depósitos.

También es útil observar si las obras se conectan con gestión. Una tercera pista sin control de accesos puede aliviar solo por meses. Una mejora de enlace sin capacidad en el corredor siguiente puede trasladar el tapón. La ruta se mejora cuando la red se piensa como red.

El cierre del año mostrará si el país logra transformar diagnósticos en continuidad. En un entorno con comercio exterior exigente, cada mejora en confiabilidad se convierte en ventaja. Y cada cuello persistente se convierte en costo.

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