Montevideo y Nueva Palmira buscan captar más carga paraguaya

Montevideo y Nueva Palmira buscan captar más carga paraguaya en la hidrovía regional
Uruguay activó una nueva ofensiva logística para captar más carga paraguaya a través de Montevideo y Nueva Palmira. La agenda incluye nuevas operaciones en Punta del Arenal Sur, mejoras de servicios para barcazas y una revisión regulatoria de la hidrovía, con la meta de duplicar el movimiento de carga hasta 50 millones de toneladas al 2030.

Punta del Arenal Sur entra en la agenda bilateral

La Administración Nacional de Puertos de Uruguay informó que la última ronda de trabajo con el Centro de Armadores Fluviales y Marítimos del Paraguay y el Centro de Navegación puso el foco en nuevas operaciones en la Zona de Alijo y Complemento de Carga Punta del Arenal Sur. El dato importa porque no se está discutiendo solo una relación comercial general, sino una ampliación concreta de servicios para mover más carga desde la hidrovía hacia la infraestructura uruguaya.

El intercambio se dio dentro de una agenda que ya suma cerca de un año y medio y que mantiene frecuencia bimensual entre reuniones presenciales y virtuales. Ese ritmo revela que Montevideo y Nueva Palmira no aparecen aquí como opciones coyunturales, sino como parte de una estrategia sostenida de posicionamiento logístico regional. En la cobertura de Uruguay y de Montevideo en Mundo Portuario, este movimiento calza con una agenda más amplia de refuerzo de nodos y conectividad.

Montevideo y Nueva Palmira se ofrecen a la carga paraguaya

La propuesta uruguaya combina dos funciones complementarias. Montevideo se proyecta como salida natural para transbordo y enlace con mercados internacionales, mientras Nueva Palmira gana peso como punto fluvial para barcazas, transferencia y apoyo a servicios sobre la hidrovía. Ese reparto de roles es relevante para Paraguay, que moviliza un volumen creciente de carga por vía fluvial y necesita opciones con menor fricción operativa.

El propio presidente de la ANP, Pablo Genta, planteó que el objetivo es trabajar en los aspectos comerciales, operativos y normativos para que Paraguay incremente su logística con mayor eficiencia y menores costos utilizando puertos uruguayos. Esa lectura conversa con la ampliación de TCP en Montevideo, con el seguimiento del movimiento de graneles en el puerto y con una red regional donde la competitividad se define tanto por calado y patio como por confiabilidad y tiempos de transferencia.

Boyas, STS y convoyes: el paquete operativo en discusión

La agenda técnica deja ver dónde están hoy los cuellos de botella. Entre los puntos planteados por los armadores paraguayos figuran nuevas boyas de amarre para barcazas en Nueva Palmira, mejoras en la limpieza del dique de cintura y avances en la licitación para operaciones de transferencia buque a buque en Punta del Arenal. También se acordó impulsar la reactivación de grupos de trabajo del acuerdo de hidrovía, en especial la revisión del reglamento sobre dimensiones máximas de convoyes y potencia de remolcadores.

Ese paquete operativo es más relevante de lo que parece. Si se destraban amarras, transferencia y reglas de navegación, el corredor gana capacidad efectiva sin necesidad de esperar una sola gran obra emblemática. El punto se vincula con debates más amplios sobre gobernanza de corredores logísticos y con el papel que pueden jugar nodos como Arica en la articulación bioceánica, donde la regla operativa pesa tanto como la infraestructura dura.

La meta de 50 millones dirá si el plan escala

Uruguay y Paraguay fijaron como horizonte duplicar el movimiento de carga de la hidrovía hasta 50 millones de toneladas al 2030. Esa cifra convierte la relación bilateral en algo más que una agenda protocolar: obliga a medir si las mejoras en Montevideo, Nueva Palmira y Punta del Arenal se traducen realmente en menor costo, mayor velocidad y más previsibilidad para exportadores y armadores.

La variable que seguirá el mercado no será solo cuánta carga paraguaya desvían los puertos uruguayos en el corto plazo, sino si la combinación de servicios, gobernanza y condiciones comerciales logra consolidar una alternativa estable dentro de la Hidrovía Paraguay-Paraná. Si eso ocurre, Montevideo y Nueva Palmira no solo captarán más volumen: ganarán centralidad en la competencia regional por transbordo, flota fluvial y carga de salida al océano.

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