NYK instala correas ecológicas en nuevo Ro-Ro Elder Leader

Elder Leader con correas ecológicas de NYK para amarre de vehículos
NYK instala correas ecológicas en el nuevo Ro-Ro Elder Leader y convierte una prueba de sostenibilidad en una aplicación comercial real dentro de su flota de car carriers. Las cintas eco CLASPER, fabricadas con hilo reciclado al 99,5%, reducen en 28,3% las emisiones de GEI del proceso de tejido frente a productos convencionales. El dato clave no es solo el menor impacto ambiental: la naviera empieza a intervenir un consumible crítico del negocio Ro-Ro, históricamente dependiente de materiales derivados del petróleo y con problemas de descarte tras su vida útil.

NYK instala correas ecológicas tras dos años de pruebas

La entrada en servicio de estas correas no salió de un laboratorio directamente al muelle. NYK, NYK Trading y Rexxam iniciaron su desarrollo conjunto en 2022 y desde 2024 sometieron los prototipos a pruebas repetidas a bordo de buques operados por la naviera, incluido el Cassiopeia Leader. El 26 de marzo de 2026 completaron la instalación en el recién construido Elder Leader, primer PCTC de la compañía en adoptar el sistema a escala comercial. El detalle técnico está en el comunicado oficial de NYK.

Ese paso importa porque desplaza la conversación desde la promesa hacia la operación. En el entorno marítimo-portuario, muchas iniciativas verdes siguen atrapadas en piloto. Por eso, este caso dialoga con señales que Mundo Portuario ya ha seguido, como la planta de hidrógeno verde prevista en Tilbury y la estación temporal de hidrógeno activada en Saint-Malo, donde el valor real aparece cuando la tecnología entra en faena y no solo en presentación corporativa.

El cambio apunta a un consumible crítico del Ro-Ro

Un car carrier requiere grandes cantidades de correas de amarre para asegurar vehículos durante cada viaje. Eso convierte a este insumo en una pieza silenciosa, pero material, dentro de la huella ambiental del negocio. NYK subraya precisamente ese punto: no solo había un consumo intensivo de fibras de origen fósil, sino también un problema recurrente de eliminación al final de la vida útil.

Desde esa perspectiva, el anuncio no debe leerse como un gesto cosmético. Si el sistema se extendiera a toda la flota Ro-Ro operada por NYK —alrededor de 120 buques— la reducción anual estimada alcanzaría unas 400 toneladas de GEI. Esa lógica de atacar emisiones en piezas operativas concretas se parece a la que Mundo Portuario ya ha revisado en la evaluación de remolcadores eléctricos en Melbourne, en la hoja de ruta cero emisiones de Los Ángeles y Long Beach y en la apuesta de Barcelona por fuel cero emisiones.

No solo baja huella: también cambia el descarte

La parte menos visible del anuncio, y quizá la más interesante, es que NYK ya venía trabajando el otro extremo del problema: qué hacer con las correas cuando expiran. En mayo de 2024, NYK y NYK Trading informaron un esquema para reciclar correas usadas y convertirlas en RPF fuel, en lugar de enviarlas a residuo industrial o venderlas como usadas. Según esa comunicación, la flota descarta unas 200.000 correas al año, volumen suficiente para producir alrededor de 20 toneladas de combustible sólido recuperado. El esquema está descrito por NYK Trading.

Eso cambia el ángulo editorial del caso. No se trata únicamente de usar material reciclado al inicio, sino de empezar a cerrar mejor el ciclo del insumo al final. En términos de cadena, la mejora conversa con métricas más amplias de eficiencia y CO₂ como las que Mundo Portuario revisó en la red digital de Portchain para evitar emisiones.

La variable a seguir será el escalamiento

La siguiente pregunta no es si el producto funciona, porque NYK ya lo llevó a un buque nuevo tras validar resistencia y durabilidad. La variable de seguimiento es si la naviera logra ampliar volumen de producción, sostener desempeño en operación real y acelerar adopción en más unidades de su flota Ro-Ro. Ahí se definirá si Elder Leader fue solo una primera vitrina o el punto de partida de una sustitución industrial más amplia.

Si ese escalamiento ocurre, el valor del caso no quedará en una mejora puntual de insumos. Se convertirá en una señal concreta de cómo la descarbonización marítima también puede entrar por piezas pequeñas, repetitivas y masivas, allí donde el cambio unitario parece menor pero el efecto de flota puede volverse relevante.

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