Meidong y otros terminales: tecnologías de modernización en evaluación.
La automatización portuaria dejó de ser un concepto de vitrina. Hoy marca diferencias en productividad, seguridad y continuidad operacional. Bajo ese marco, Puerto Valparaíso revisó en China experiencias de gemelos digitales, operación telemática y retrofitting (retrofit) para modernizar equipos sin partir desde cero. La gira puso el foco en soluciones escalables y medibles para la logística portuaria.
Automatización portuaria: por qué mirar a China ahora
China opera algunos de los terminales más avanzados del planeta. Ahí se combinan grúas de muelle con asistencia remota, patios con automatización parcial y puertas (gate) con control digital. Ese estándar se volvió relevante porque el comercio marítimo exige regularidad y trazabilidad. Además, la presión por reducir emisiones acelera la electrificación de equipos y flotas internas.
Para un sistema que depende del comercio exterior, los tiempos de permanencia de camiones, la coordinación con aduanas y la predictibilidad de ventanas impactan la supply chain. Por eso, la discusión ya no se limita a comprar tecnología. También incluye gobernanza de datos, ciberseguridad y entrenamiento operativo.
Qué observó la delegación: gemelos digitales y operación telemática
Los recorridos incorporaron terminales de referencia en Shanghai y Ningbo, donde la coordinación digital conecta naves, grúas, patio y gate. En ese modelo, el gemelo digital funciona como un tablero vivo: integra datos operacionales y permite monitorear en tiempo real rendimientos, cuellos de botella y niveles de automatización. Según reportes de la visita, la delegación evaluó herramientas que mejoran la asignación de recursos y estabilizan la operación en picos de demanda.
También se revisó la operación telemática. En la práctica, reduce exposición directa a zonas de riesgo y disminuye la interacción hombre-máquina en etapas críticas. Ese enfoque aparece asociado a mejoras en seguridad y continuidad. A la vez, exige protocolos claros, redes confiables y estándares de mantenimiento distintos a los tradicionales.
Terminales automatizados y retrofitting: el foco en modernizar sin “borrón y cuenta nueva”
Uno de los hitos de la gira fue el terminal de Meidong, descrito con capacidad instalada superior a 10 millones de contenedores al año. En ese entorno, destacó el retrofitting: reconvertir equipamiento antiguo hacia sistemas automatizados y electrificados. La idea es extender vida útil y capturar eficiencia energética, sin reemplazar toda la flota de una vez.
Desde la delegación, el gerente de Desarrollo, Enrique Piraino, subrayó que existe espacio para tomar ejemplos de experiencias exitosas y convertir equipamiento tradicional en equipamiento electrónico. En la misma línea, el gerente de Logística, Juan Marcos Mancilla, apuntó al valor de visitar, aprender y explorar posibilidades de cooperación con esos puertos.
Lecciones para puertos chilenos: productividad, emisiones y gestión del cambio
El aprendizaje no se reduce a “automatizar todo”. En varios casos, la ganancia aparece cuando se priorizan procesos. Por ejemplo, gate inteligente para bajar congestión, o asistencia a grúas para estabilizar ciclos. En paralelo, el retrofit electrificado ayuda a recortar consumo y emisiones. Eso conecta con sostenibilidad y con exigencias crecientes de clientes y navieras.
Para los puertos chilenos, la conversación incluye restricciones reales. Hay límites de espacio, convivencia con ciudad, y necesidades de continuidad operacional. Por eso, el enfoque modular gana terreno: pilotos, medición, y escalamiento. En la práctica, un piloto bien diseñado puede mostrar impacto en tiempos de atención, seguridad y energía consumida por movimiento.
Datos, ciberseguridad e interoperabilidad: la base invisible de un puerto inteligente
La automatización portuaria funciona cuando los datos fluyen con calidad. Eso implica integración con el TOS, trazabilidad de equipos y eventos, y reglas claras para compartir información con actores de la cadena. En ese punto, la interoperabilidad con transportistas, depósitos y aduanas se vuelve crítica, porque la eficiencia del muelle se pierde si el gate se congestiona o si fallan las confirmaciones documentales.
Además, crece la superficie de ataque. Un puerto más digital requiere gobernanza de accesos, segmentación de redes, monitoreo y planes de continuidad. No es un “extra”. Se integra desde el diseño. La experiencia internacional muestra que la ciberseguridad y la disciplina operativa avanzan juntas.
Bloque comparativo: rutas tecnológicas para modernizar terminales
| Enfoque | Qué prioriza | Ventajas típicas | Riesgos / condiciones |
|---|---|---|---|
| Automatización total | Patio y movimientos con alto nivel de autonomía | Alta estandarización, menor exposición a riesgos, operación más estable | CAPEX alto, integración compleja, transición delicada |
| Retrofitting | Electrificar y digitalizar equipos existentes | Menor inversión inicial, mejoras graduales, reduce impacto ambiental | Requiere buen diagnóstico técnico y gestión del cambio |
| Modelo híbrido | Automatizar procesos críticos y sumar analítica avanzada | Resultados medibles por fases, menor disrupción operacional | Exige hoja de ruta de datos e interoperabilidad sólida |
Impacto esperado en la cadena logística: del gate al patio, y del patio a la ruta
La promesa central de estos modelos es bajar variabilidad. Si el gate funciona mejor, el camión entra y sale con menos tiempo muerto. Si el patio ordena su operación con más precisión, se reducen movimientos improductivos y aumenta la disponibilidad de equipos. Eso se traduce en mejor coordinación para la supply chain y menos costos por espera.
En términos de economía, la eficiencia portuaria actúa como un “multiplicador” silencioso. Afecta inventarios, cumplimiento de plazos y competitividad del comercio exterior. También reduce fricciones en temporadas de alta demanda, cuando los terminales operan cerca de su límite y cualquier desalineación se amplifica.
Geopolítica tecnológica y proveedores: decisiones que no son neutras
La modernización portuaria hoy se cruza con geopolítica. El hardware, el software y la nube se vuelven decisiones estratégicas. No solo por costos, sino por soporte, actualizaciones y reglas de datos. Por eso, los puertos que avanzan más rápido suelen ordenar primero criterios de arquitectura, estándares e integración, y después comparan soluciones de mercado.
En esa línea, la gira técnica suma información práctica. Permite separar promesas de operación real. Además, expone la importancia de la formación: operadores y mantenedores necesitan nuevas competencias. Ese factor define si la tecnología sube productividad o si se transforma en un sistema subutilizado.
Próximos pasos razonables: pilotos, métricas y escalamiento
Un camino habitual parte por pilotos acotados, con métricas claras. Por ejemplo, tiempo de ciclo de grúas, tasa de movimientos por hora, consumo energético por movimiento y eventos de seguridad. Con evidencia, se define el escalamiento. En paralelo, se consolida un modelo de datos que sostenga el crecimiento de la automatización portuaria.
La experiencia observada en China y la agenda internacional de electrificación sugieren que el retrofit puede acelerar resultados cuando existe equipamiento que aún tiene vida útil. A la vez, un enfoque híbrido puede preparar el terreno para automatizaciones mayores sin generar disrupciones innecesarias en la operación.






















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